La marcha del ‘president’ deja en manos de los ultras el futuro del Gobierno valenciano
Carlos Mazón se ha ido sin decir que se va. Su anuncio, cuidadosamente ambiguo, deja a los valencianos y a su propio partido en un limbo político que ahora depende de los movimientos de Vox. Sin dar más detalles sobre los siguientes pasos, los grupos de la oposición especulan acerca de su próximo movimiento. ¿Y ahora qué?, se preguntan. Para que empiecen a correr los plazos que finalizarán o bien con la investidura de un nuevo candidato o bien en elecciones anticipadas, Mazón debe registrar su renuncia y esta se tiene que publicar en el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana. Solo así comienza la cuenta atrás para elegir a un sustituto, cuya aprobación queda en manos de Vox, ya que el PP depende de sus votos para obtener la mayoría parlamentaria.
Una vez se produzca el registro formal, las normas son claras. Según establece el artículo 139 del Estatut d’Autonomia, la presidenta de las Corts Valencianes, Llanos Massó (Vox), procederá a hablar con todos los grupos parlamentarios y establecerá un plazo de 12 días para elegir a un nuevo presidente después de que estos propongan a sus candidatos. Para que salga adelante su propuesta, el Partido Popular debe llevar un nombre que tenga un asiento en la cámara y reúna el voto a favor de 50 de los 99 diputados que componen las Cortes. El Partido Popular tiene 40 diputados, que junto con los 13 de Vox suman 53, lo que les otorgaría la mayoría absoluta. La decisión de aprobar a un nuevo candidato deja la pelota en el tejado de los de Abascal, cuyos votos a favor son clave (no sirve la abstención), por lo que se espera una intensa negociación con la formación.







