Las elecciones a gobernador, las primeras desde el triunfo de Donald Trump, sirven de precursor para los comicios de medio mandato de 2026

Para Karen Temp, el triunfo de Donald Trump en las elecciones de 2024 en Estados Unidos ha tenido consecuencias personales. Los recortes republicanos en sanidad han obligado a cerrar el centro de asistencia donde ella trabajaba de enfermera. “Hay que enviar un mensaje a Washington: los republicanos están fuera de control y necesitamos otra vía”, sostiene. Ella y su familia guardaban hace unos días una cola que daba la vuelta a la manzana en torno al teatro Jefferson, en Charlottesville (Virginia), para asistir al mitin de la candidata demó...

crata a gobernar el Estado, Abigail Spanberger.

Un año después de la derrota sin paliativos en las elecciones de 2024, en las que perdió la Casa Blanca y el control del Senado, el Partido Demócrata trata de dejar atrás su travesía del desierto, relanzar su imagen ante los votantes y recuperar poder. Espera culminar ese viaje en las elecciones a gobernador de mañana martes en Virginia y Nueva Jersey —las principales este año junto a las de la alcaldía de Nueva York—, y plantea esos comicios como un minirreferéndum sobre la popularidad de Trump, confiando en que sirvan para precipitar ese vuelco, no solo en esos Estados sino en el resto del país.