Feijóo se enreda con Mazón y con el fiasco en el Senado, pero el frente judicial se agrava para el PSOE

Es casi una constante de la legislatura más complicada de los últimos años. Cada vez que el Gobierno está pasándolo mal por alguna de las múltiples crisis políticas o judiciales que ha tenido, alguna de ellas gravísima como la del caso Koldo-Ábalos-Cerdán, llega la oposición, y en vez de rematarlo, le ayuda a remontar por erro...

res no forzados o discusiones internas que debilitan el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo.

Esta semana ha sido un claro ejemplo. En teoría iba a ser un infierno para el Gobierno: Junts rompía con el PSOE el lunes y Pedro Sánchez tenía el jueves una delicada comparecencia en el Senado sobre corrupción. Pero el PP —y en parte también Vox— acudió al rescate del Ejecutivo. Fue la semana del hundimiento político definitivo de Carlos Mazón, que fue abroncado en directo por las víctimas en el funeral de Estado por los fallecidos en la dana.

Esa escena desgarradora, que inquietó a muchos barones del PP presentes y otros que lo veían por la tele, volvió a poner en primer plano la decisión de Alberto Núñez Feijóo, incomprendida incluso en sectores amplios de sus propias filas, de no intentar forzar la caída de un presidente achicharrado que hace un daño difícil de calcular a la marca PP y genera un gran ruido interno en el principal grupo de la oposición.