Bowers & Wilkins, la firma británica favorita de artistas como Björk o Paul McCartney y de iconos del estilo como David Beckham, condensa seis décadas de excelencia acústica en sus nuevos auriculares inalámbricos que combinan ingeniería, diseño y una fidelidad sonora capaz de elevar cada nota y cada silencio

“La mejor caja acústica no es la que da más, sino la que quita menos”. Bajo esa premisa, el británico John Bowers, entusiasta de la música clásica y de la cultura do it yourself (hazlo tú mismo), erigió una de las firmas de sonido más prestigiosas del mundo, Bowers & Wilkins. Una afirmación corroborada tanto por profesionales del sector como por músicos. Como Paul McCartney que, cuando decidió retocar Let it be lo hizo en los míticos Abbey Road Studios, lugar donde desde hace más de 40 años los monitores de referencia son la serie 800 de Bowers & Wilkins. O Björk, que confía en la casa británica cuando quiere “un equipo de audio que suene como si estuviéramos dentro de su boca y en el interior de su corazón”. Al igual que PJ Harvey, cuando convirtió Somerset House en un estudio de grabación público: sabía que solo unos altavoces Bowers & Wilkins podían ofrecer claridad, transparencia, profundidad y una respuesta dinámica capaces de adaptarse a un proyecto que integraba todo tipo de estilos musicales.