La nueva generación incorpora inteligencia artificial y sensores para ir mucho más allá del audio, en una evolución que los acerca cada vez más al terreno de los ‘wearables’
Si hasta hace no mucho los auriculares inalámbricos competían por conseguir la mejor calidad de audio, la mayor autonomía o el diseño más compacto, la última generación apuesta por incorporar capacidades complementarias a la reproducción de música. Hablamos de dispositivos que interpretan el entorno, procesan lenguaje en tiempo real y se adaptan activamente a lo que ocurre alrededor. Y hay especialmente dos t...
endencias que concentran esta evolución: la cancelación de ruido inteligente —cada vez más contextual— y la irrupción de la traducción simultánea integrada.
La cancelación activa de ruido (ANC) no es una función nueva y, de hecho, hay muchísimos modelos de auriculares con esta función que ayuda a aislarse del entorno durante los viajes o en el trabajo. Sin embargo, se percibe una clara evolución: si tradicionalmente esta tecnología se basaba en generar una onda opuesta al ruido ambiental para anularlo, en los últimos modelos se recurre a la inteligencia artificial y a múltiples micrófonos para analizar el entorno en tiempo real y adaptar la cancelación. Así, ya no se trata solo de reducir ruido, sino de decidir qué ruido eliminar y cuál conservar. Por ejemplo, priorizar voces frente a sonidos de fondo o ajustar la intensidad según si estamos en una oficina o en el metro.






