Tras cuatro meses de baja, el regreso del charrúa era anhelado por Simeone ante la fragilidad defensiva rojiblanca
Nadie esperaba que cuando José María Giménez (30 años) se echó la mano a los isquios en el segundo partido del Mundial de Clubes ante el Seattle Sounders no volvería a reaparecer hasta cuatro meses después de la lesión. El central uruguayo, perseguido en los últimos años por una alta frecuencia de lesiones musculares, estaba a punto de cerrar un curso casi inmaculado. Más de 30 partidos seguidos sin una dolencia que le apartara...
del once titular hasta el percance en Estado Unidos.
La espera de la recuperación de Giménez fue eterna para Diego Pablo Simeone ante los problemas defensivos que el equipo ha mostrado en este inicio de la temporada. El goteo hasta alcanzar los 18 goles encajados (diez en Liga y ocho en Champions) ponía encima de la mesa el nombre de Giménez día tras día. Unas molestias en la columna en agosto y unas posteriores en el sóleo retrasaron su reaparición. La prudencia en su regreso por parte del jugador, los servicios médicos y Simeone ha sido máxima para evitar recaídas y que la temporada termine convirtiéndose para el charrúa en una secuencia de altas y bajas. Giménez reapareció ante Osasuna (1-0), el 18 de octubre, pero podía haber estado disponible antes, y este sábado podría jugar su tercer partido consecutivo ante el Sevilla (16.15, Dazn). Nadie quiso arriesgar. “Cuando él está bien es uno de los mejores o el mejor central que tenemos. Es muy fuerte en el juego aéreo, es duro, difícil de superar. Cerró un partido de 90 minutos después de bastante tiempo con un gran esfuerzo, arriesgando la cabeza en la última jugada”, le elogió Simeone después de que el Atlético lograra ante el conjunto navarro mantener por segunda vez en el curso la portería a cero.






