Miranda de Larra tenía delante a Sánchez, le hizo algunas preguntas durísimas y pertinentes, pero en cuanto Sánchez empezaba a hablar, le interrumpía a gritos. Porque lo odia. Y a quien odias, no le ganas nunca
El momento más representativo del interrogatorio a Pedro Sánchez en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado ocurrió cuando Carla Antonelli, de Más Madrid, dijo que esperaba un Gobierno progresista “para rato”. El papel de los partidos amigos del interrogado también es una cosa para verla. Antonelli al menos fue de cara. Pero luego hay quien finge querer saber, que trata de mantener las formas y endurece el tono. “¿Estaba usted al tanto o no, y por favor no se vaya por las ramas, responda sí o no, de que esas gafas le quedan como Dios?” y otro ya desquiciado, haciéndose un lío: “¿Duerme con la conciencia tranquila con el país yendo tan bien?”. Carla Antonelli, sin embargo, le dijo directamente que lo quería en el poder “para rato”.
–Para rato… –respondió Sánchez–. Me va a disculpar, pero, prefiero decir “para largo”.
Se produjo en silencio. “Para rato”, repitió Sánchez, disgustado con los suyos, que no lo pillaban. Entonces sí se produjo alguna risita: ah, será por Rodrigo Rato. Pero el chiste era una excusa: Sánchez de lo que quería hablar era de Aznar, del “milagro económico” de Rato y su posterior condena de cárcel. Si hizo esto con una senadora de un partido socio del suyo, ¿qué no haría cuando preguntase directamente el PP?






