Dar forma a las comparativas es un proceso arduo con una meta clara: ofrecer al lector la máxima transparencia posible y arrojar luz a su siguiente compra
Si eres un lector asiduo o si acabas de aterrizar en este artículo, has de saber que en EL PAÍS Escaparate llevamos mucho tiempo probando en profundidad un sinfín de artículos de una gran variedad de categorías de compra. Y, ahora, nos gustaría compartir contigo la manera en cómo lo hacemos (paso a paso). Al fin y al cabo, un gran número de publicaciones de nuestra sección la conforman las comparativas de producto: son textos que implican un mayor esfuerzo, un trabajo concienzudo de análisis y una vasta organización del equipo de redactores para ofrecer el mejor testeo posible. Una labor diaria, además, que conlleva una gran responsabilidad hacia nuestros lectores, los cuales acuden a nosotros con la intención de encontrar aquel robot aspirador, la freidora de aire para cada necesidad o el último móvil de alta gama que merece la pena adquirir.
Es una dedicación intensa, bonita de llevar a cabo y, sobre todo, llena de matices que hay que observar (y testear) desde todos los ángulos con una misión clara: dar la máxima transparencia a todo lo que probamos de la forma más rigurosa.






