El episodio pulverizó los récords nacionales. Los expertos apuntan al calentamiento, pero también a otros factores como el urbanismo o el nivel de la preparación de la sociedad como factores adversos
En los archivos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) no hay un episodio de precipitaciones igual al que ocurrió el 29 de octubre del año pasado, ninguno en el que cayera tanta agua de golpe. “Fue de una intensidad que nunca...
se había visto en España”, apunta Rubén del Campo, portavoz de esta agencia.
Nunca se había acumulado en una estación meteorológica de la red de Aemet tanta lluvia en periodos de 1, 6 y 12 horas. Además, los récords se rompieron con holgura. En la estación de Turís, en la provincia de Valencia, se registraron 185 litros por metro cuadrado, 26 más que en el anterior dato máximo. El agua recogida en 6 y 12 horas aquel día también en Turís alcanzó los 621 y 720 litros por metro cuadrado, respectivamente, lo que supuso duplicar los máximos anteriores.
A los pocos días de producirse las lluvias torrenciales que golpearon especialmente a Valencia, dos estudios ya apuntaron al cambio climático como uno de los factores que aumentó la fuerza de las precipitaciones hasta llevarlas a marcas históricas. Ambos fueron elaborados por grupos de científicos que se encargan de realizar estudios rápidos de atribución al cambio climático de fenómenos meteorológicos extremos concretos: el World Weather Attribution (WWA) y ClimaMeter. Estos científicos concluyeron que el cambio climático hizo que que la dana de hace un año fuera un 12% más intensa que antes de que el planeta se hubiera calentado alrededor de 1,3 grados Celsius, es decir, antes de que el ser humano empezara a quemar de forma masiva los combustibles fósiles que han desencadenado este problema.






