Europa y EE UU se lanzan a desarrollar una industria local que tardará en funcionar décadas, en el mejor de los casos

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China ha decidido dar su propia medicina a Estados Unidos. Ambas potencias han mapeado las fortalezas y debilidades de sus aliados y están utilizando los llamados puntos de estrangulamiento, en inglés chokepoints, para doblar el brazo de sus oponentes.

Si China abrazó la globalización con un orden internacional basado en reglas, ahora ha sido un alumno aventajado en la filosofía trumpista de utilizar como armas los puntos gatillo de la cadena de suministros global. Y lo ha hecho a través de una palanca difícil de contrarrestar: los controles a la exportación de las tierras raras y otros minerales críticos.

Las restricciones de estos 17 minerales se harán mediante la solicitud de una licencia que el Gobierno ya ha avisado que denegará para uso militar. El analista del Instituto de Estudios de Seguridad de la UE Joris Teer advierte de que, gracias a este papeleo, las autoridades chinas tendrán datos pormenorizados de quién usa sus tierras raras, en qué y para qué.