En 2023, España inmunizó con un anticuerpo monoclonal a los recién nacidos. Los datos de la primera temporada muestran su efectividad: el virus siguió entre nosotros pero los bebés la esquivaron

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El virus respiratorio sincitial (VRS) es la primera causa de hospitalización en bebés. Se estima que infectará alrededor del 26% de los niños en su primer año; un 2% requerirá hospitalización y un 0,1% cuidados intensivos. Hasta hace poco, muchos inviernos eran una pesadilla. Hace dos años, por ejemplo, en el Hospital de Sant Pau (Barcelona), la avalancha de lactantes con bronquiolitis obligó a dividir los box de urgencias infantiles con cortinas para duplicar su capacidad. “Hubo bebés que pasaron días aquí a la espera de una cama libre. Estábamos todos los hospitales saturados”, recordaba luego el coordinador del servicio.

Pero algo ha cambiado.

A finales de 2022, la Agencia Europea del Medicamento aprobó nirsevimab, un fármaco nuevo que había demostrado su eficacia protegiendo del VRS a los bebés. No es una vacuna tradicional, sino un anticuerpo monoclonal: una proteína artificial creada en laboratorio que actúa frente al virus como lo haría un anticuerpo natural.