El presidente valenciano y su equipo sostienen que estuvo “trabajando” la tarde de la dana en la sede del Consell tras su larga comida, pero un testigo asegura que llegó poco antes de las 20 horas a su despacho y enseguida se marchó al Cecopi
Un año después de que 229 personas murieran en Valencia en la mayor catástrofe del siglo en España, permanecen las dudas sobre qué hizo esa tarde del 29 de octubre el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón. Hay huecos confusos y espacios en blanco en la agenda del president a las mismas horas en las que, en pueblos como Catarroja o Paiporta, decenas de personas morían en sus casas anegadas, en sus coches arrastrados por la corriente o en sus garajes llenos de agua, barro y cañas.
Hay, sobre todo, un agujero de aproximadamente una hora, desde las 18.45 hasta las 19.45, más o menos, en que el paradero de Mazón es una incógnita, a pesar de las explicaciones dadas por el propio jefe del Consell. Ese intervalo coincide, además, con los 37 minutos, desde las 18.57 a las 19.34, en que el president no llamó a nadie ni utilizó su teléfono para enviar ningún mensaje, según su listado de llamadas entregado a las Cortes Valencianas. Durante esa hora murieron más de 80 personas, de acuerdo con el sumario de la causa, por la riada se enseñoreó con los pueblos de la comarca de l’Horta Sud, sin que la Generalitat enviara una señal de alerta a la población hasta las 20.11 horas.






