El nombramiento de Sanae Takaichi, del ala más dura del conservador PDL, es recibido con una mezcla de esperanza y escepticismo en una sociedad donde persiste una desigualdad estructural de género
Sanae Takaichi, una política ultraconservadora en las antípodas de los movimientos feministas, ha hecho historia al convertirse esta semana en la primera mujer que toma la batuta de mando del Gobierno en Japón. Su nombramiento como primera ministra es un signo de que algo se mueve en una sociedad de arraigadas costumbres patriarcales. Pero a la vez mue...
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stra lo difícil y lento que va a ser ese cambio, sobre todo en política, sector en el que la brecha de género es persistente.
Su llegada ha sido recibida por las japonesas con una mezcla de esperanza y escepticismo. Takaichi, de 64 años, forma parte del ala más dura del conservador Partido Liberal Demócrata (PLD). Para algunas, más allá de la ideología, el hecho de que haya llegado a lo más alto es el reflejo de que el camino es complicado, pero posible; otras creen que su trayectoria es una anécdota incapaz de remover los cimientos de una sólida estructura.















