A su vitalidad le debemos que la astronomía de España se codee de igual a igual en el ámbito internacional
Francisco Sánchez ya no está con nosotros y ojalá siga por ahí en el universo, dando esa energía que tenía, y que sabemos que no se crea ni se destruye. A Paco lo conocí siendo él
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rack-dtm="">el gran jefe del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y yo, empezando el doctorado. A pesar de la diferencia de edad y situación, nos hicimos buenos amigos. Su temperamento vital y desprejuiciado lo hizo posible. Me resultaba muy interesante su personalidad, que era muy rica; yo diría que inclasificable.
Como jefe a la antigua usanza que era, podía ser duro en sus exigencias profesionales y, al mismo tiempo, ser muy afectuoso y tener un trato muy cercano en el plano personal. Como amigo, podías tener la certeza de que cada conversación iba a ser interesante. ¡Qué ser más curioso! Le interesaba todo. Quería aprender siempre cosas nuevas; hasta el final, a sus ochenta y muchos años, seguía instalando nuevas apps en su móvil.






