La sentencia, que alega falta de pruebas, indigna a las familias y la Fiscalía de Río anuncia que recurrirá

En febrero de 2019, un incendio acabó con la vida de diez chavales de entre 14 y 15 años que jugaban en los equipos de base del Flamengo, uno de los clubes de fútbol más importantes de Brasil. El fuego se produjo en la ciudad deportiva, mientras los jóvenes dormían en unos barracones en condiciones precarias. La tragedia conmocionó al país, pero seis años después, la Justicia de Río de Janeiro acaba de decidir que no hay culpables.

Entre los imputados estaban dos directivos, representantes de empresas que prestaban servicios al Flamengo, el monitor de los niños y el expresidente del club Eduardo Bandeira de Mello, que ya salió de la lista de imputados hace unos meses porque, al haber cumplido 71 años, su caso ya había prescrito, según la legislación local.

El juez Tiago Fernandes alega ahora en la sentencia que no hay pruebas suficientes para vincular a cada acusado con los hechos y que la denuncia de la Fiscalía era genérica y no individualizaba las conductas de cada imputado. Además, considera que ninguno de los acusados tenía responsabilidad directa sobre el mantenimiento de los módulos que ardieron. La Fiscalía, que había pedido que se condenara a todos los acusados, anunció que recurrirá la sentencia.