La Haya advierte al Gobierno de Netanyahu de que no use el hambre como método de guerra y que debe respetar la labor y al personal de Naciones Unidas

Como Estado ocupante de Gaza y miembro de Naciones Unidas, Israel está obligado a “aceptar y facilitar” la ayuda humanitaria a la Franja para asegurar las necesidades básicas de la población. Debe permitir, por lo tanto, la labor de organizaciones de Naciones Unidas en el enclave palestino, y de otras similares “incluso en caso de guerra”. No puede cortar esa colaboración “de manera unilateral”, y tampoco puede utilizar “la hambruna como método de guerra”. Así lo afirma el Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas (TIJ) en una opinión consultiva emitida este miércoles en respuesta a la petición formulada en 2024 por la Asamblea General de la ONU. Este dictamen no es vinculante, pero sí tiene peso legal y político.

Los jueces han señalado a Israel por anteponer las consideraciones sobre su seguridad al derecho humanitario. Es decir, que si veta el apoyo que llega del exterior, debe contar con un mecanismo para suplirlo y cubrir las necesidades de los habitantes de Gaza. “La ayuda solo debe paralizarse de manera temporal y excepcional. Solo en caso de emergencia, pero siempre pensando en el bienestar de la población local”, ha explicado Yuji Iwasawa, presidente del TIJ.