El fallo de AWS prueba que estamos vendidos a las grandes tecnológicas por nuestra dependencia de la conectividad. ¿Quién controla a las empresas que sostienen la infraestructura digital del planeta?

Un simple fallo y medio mundo deja de funcionar. La vida moderna pende de un hilo que cuelga de los servidores de tres empresas tecnológicas.

nube-que-le-permite-acceder-a-internet.html" data-link-track-dtm="">Amazon, Microsoft y Google controlan la nube, una de las infraestructuras más críticas del planeta. Cuando una de ellas sufre un incidente, los efectos son inmediatos: bancos, sistemas de pago, aerolíneas, plataformas de comercio electrónico y de criptomonedas, teletrabajo, redes sociales, y hasta parkings afectados. Las consecuencias saltan rápidamente del mundo digital al mundo físico.

Amazon Web Services (AWS) controla un 30% del mercado mundial de la nube. Junto con Microsoft Azure y Google Cloud, conforman un oligopolio que concentra la mayoría del almacenamiento, procesamiento y servicios digitales del planeta (más de un 60%, según Statista a partir de datos Synergy Research Group). Gobiernos, hospitales, bancos y ciudadanos viven, literalmente, bajo su infraestructura. Esta concentración crea una vulnerabilidad sistémica. Cada vez que una de estas plataformas sufre un fallo técnico o humano —o un ciberataque—, el mundo entero sufre las consecuencias.