Algunos estudios sobre el tema han quedado obsoletos, mientras otros hablan de un impacto mínimo en las finanzas familiares
Ocurre cada vez que se acerca la fecha. Cuando las manecillas del reloj se atrasan o adelantan artificialmente por decisión humana, el debate sobre si el cambio de hora está justificado vuelve a aflorar en mayor o menor medida. Este año, la controversia se ha visto amplificada por el Gobierno español, que ha rescatado el asunto de la mano del presidente, Pedro Sánchez. “Apenas ayuda a ahorrar energía y tiene un impacto negativo en la salud y en la vida de la gente”, afirmó en un mensaje publicado este lunes en la red social X.
Casi 6.000 internautas habían respondido hasta este martes a ese anuncio de que el Ejecutivo propondrá a la UE acabar con el cambio de hora estacional, señal de las opiniones encontradas que genera. Más allá de las preferencias personales de contar con más o menos luz al final de la tarde o a primera hora de la mañana, muchas veces basadas en la zona del país en que se viva, los estudios sobre el impacto económico de la medida no son concluyentes.
En 2015, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, afirmaba que el potencial ahorro en iluminación gracias al cambio de hora podría llegar a representar un 5% del consumo eléctrico, lo que entonces equivalía a unos 300 millones de euros. De ellos, 90 millones corresponderían a dinero ahorrado por los hogares (unos seis euros cada uno), y los 210 millones de euros restantes se ahorrarían en los edificios de la industria y el sector servicios.










