La plaza de España en Sevilla es un nuevo ejemplo de cómo proteger el legado monumental en la celebración de grandes eventos culturales
Hasta hace no mucho los guardianes del patrimonio vivían de cara a los monumentos y de espaldas a la sociedad. Historiadores del arte, arquitectos, arqueólogos o restauradores han velado con rigor, sentimiento y ahínco para que la preservación de edificios, monumentos, esculturas o antigüedades con cientos o miles de años permanecieran en el mejor estado posible a pesar de la erosión del tiempo o la suciedad y el vandalismo generado por los seres humanos. Lo cierto es que la rentabili...
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dad del turismo y de las acciones de marketing inmersivas han provocado el aumento de las interacciones humanas con el patrimonio convertido en reclamo publicitario.
En España hay varios emplazamientos denominados como bien de interés cultural (BIC) que cuentan desde hace años con una destacada programación cultural. Es el caso del teatro romano de Mérida o el teatro Grec de Barcelona. En Madrid, la puerta de Alcalá ha sido el alzado histórico para acciones especiales para música y entretenimiento (en 2024 el cantante Camilo ofreció un concierto con motivo del Día de la Hispanidad). Ahora es Sevilla y su plaza de España —proyectada por el hispalense Aníbal González— la ciudad que desea reivindicar la visibilidad de su arquitectura mediante la celebración del Icónica Santalucía Sevilla Fest (que tiene lugar en los meses de verano). Lo hace de la mano del experto en conservación y restauración de patrimonio Ángel Luis García Pérez, quien ha elaborado un protocolo propio de actuación para la implantación técnica del festival.






