“Me ha hundido la vida”, dice a EL PAÍS la víctima de un proceso que ha desvelado otras cinco presuntas víctimas de un subinspector de Granollers ya apartado
Un mando de los Mossos d’Esquadra ha sido condenado en firme a seis meses de cárcel y otros seis de inhabilitación para ejercer de policía por un delito de acoso laboral contra una subordinada como represalia por haberse acogido a una reducción de jornada para cuidar a su hija lactante. La víctima, Elena, regresó en septiembre de 2013 a su puesto de trabajo en la unidad de investigación de la comisaría de Granollers (Barcelona) cuando su superior, el subinspector Xavier A., le comunicó que no iba a regresar a la policía científica y la relegó a tareas administrativas. Empezó así un hostigamiento que se prolongó durante dos años y que incluyó actos de humillación: “Vales la mitad que tus compañeros”, le dijo, según la documentación del caso a la que ha accedido EL PAÍS.
La sentencia impuesta inicialmente por la Audiencia de Barcelona ha sido ratificada ahora por el Tribunal Supremo, que ve en la conducta del subinspector “un ataque sistemático” que pretendió “penalizar” a la mujer “por el mero hecho de acogerse a los derechos” que le otorga la ley. “La degrada como profesional y la humilla como policía y como mujer, en un comportamiento que deja traslucir un claro componente de discriminación por razón de género”, señala la ponente del fallo, Ana María Ferrer.






