Hijo de un expresidente, el ganador de los comicios en Bolivia ha calado entre el electorado que abandonó al MAS de Evo Morales

A Rodrigo Paz Pereira le gusta presentarse como una cara nueva de la política, pero no lo es. Su padre es el expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), uno de los principales dirigentes del histórico Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), y a los 58 años ya ha sido concejal, diputado y alcalde de la ciudad sureña de Tarija. Hoy es aún un político en activo: ocupa un asiento de senador por el partido opositor Comunidad Ciudadana, del expresidente Carlos Mesa (2003-2005). Con ese largo historial a cuestas, Paz irrumpió como un candidato inesperado, casi invisible a las encuestas. Bajo el ala del Partido Demócrata Cristiano (PDC), una sigla muerta recuperada para la ocasión, Paz se lanzó a la caza de aquellos votantes que se alejaron del Movimiento al Socialismo, el MAS de Evo Morales. No le fue mal: ganó en agosto la primera vuelta por la presidencia con el 32% de los votos, seis puntos por delante del conservador Jorge Tuto Quiroga.

Este domingo, Paz ganó la presidencia en una segunda vuelta contra Quiroga al conseguir más del 54,4% de los votos, según el conteo preliminar ofrecido por el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Si bien huye de las definiciones ideológicas, podría considerárselo un socialdemócrata más cercano a la derecha que al centro. Si se le consulta, prefiere presentarse al electorado como un reformista moderado que busca un “capitalismo para todos”. Ese ha sido su caballito de batalla para seducir a los sectores indígenas que ascendieron en la escala social durante los 20 años de gobiernos del MAS y ahora no se sienten representados por el movimiento.