El austriaco Raoul Schrott ha puesto en común los mitos asociados a las estrellas de los inuits, los mayas o los bosquimanos. Sus conclusiones dicen más sobre la tierra que sobre el cielo

Las estrellas salpican el firmamento de forma caótica y la humanidad, desde tiempos inmemoriales, ha jugado a dibujar sobre ellas distintas figuras. Donde los griegos intuyeron una gran osa, los egipcios adivinaron un toro. Los tuaregs, un camello. Los navajos plasmaron en este rincón del firmamento al primer hombre, su Adán particular. Los esquimales dibujaron la figura de un reno y los incas, creyeron ver en estas siete estrellas la figura de su fundador....

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Las constelaciones permanecen inmutables, pero los dibujos que decenas de civilizaciones trazaron sobre ellas, las historias que guardaron en el cielo, se estaban empezando a borrar. El filólogo, traductor y poeta austriaco Raoul Schrott ha pasado siete años rescatándolas, mirando al cielo, pero también a la tierra, recuperando viejos documentos, buceando en bibliotecas y hablando con historiadores para recomponer el atlas celestial de 17 culturas. Los ha recopilado todos en un libro de más de 1.200 páginas titulado Atlas der Sternenhimmel und Schöpfungs mythen der Menschheit (“el atlas del cielo estrellado y los mitos de la creación de la humanidad”, sin traducción al español). Es la primera vez que se ponen en común.