El director sucede a cuatro filólogos consecutivos con una nutrida agenda en los círculos del dinero: la academia ha conseguido así financiación cuando estaba con el agua al cuello

Cuando el 20 de diciembre de 2018, Santiago Muñoz Machado (Pozoblanco, Córdoba, 76 años) resultó elegido director de la Real Academia Española (RAE), se apostó bajo el retrato de uno de sus antecesores para hacerse una foto. Era Antonio Maura, el precedente jurista como él al frente de la institución, un siglo antes. Sus compañeros ha...

bían decidido adoptar una decisión quirúrgica. Apartarse de un liderazgo filológico como el de sus cuatro inmediatos antecesores y dar las riendas a un ensayista, catedrático de Derecho y también abogado con una agenda impresionante en los círculos de quienes mueven el dinero.

Pero Muñoz Machado tuvo claro a quién debía llamar antes. La institución andaba con el agua al cuello. Escaseaban los recursos para pagar sueldos y facturas o meterse en proyectos ambiciosos como la puesta al día de sus manuales y diccionarios por no hablar de pensar en proyectos que jugaran en el terreno de la lengua en el siglo XXI. La primera puerta a tocar tenía que ser el Gobierno. “La RAE es un asunto de Estado”, declaró a EL PAÍS nada más ser elegido.