Una tribuna de Arturo Pérez-Reverte supone el último escándalo en una institución que lleva meses acaparando titulares

La Real Academia Española (RAE), institución tricentenaria encargada de “limpiar, fijar y dar esplendor” al idioma, atraviesa uno de los momentos más convulsos de su historia reciente. Lo que comenzó como un desacuerdo soterrado sobre el rumbo de la política lingüística ha derivado en una crisis abierta, con reproches públicos, heridas internas y un debate de fondo sobre quién debe marcar el destino de la lengua común de más de 600 millones de hablantes. Esto se suma al cruce de acusaciones

instituto-cervantes-y-la-rae.html" data-link-track-dtm="">entre la institución y el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, que se produjo a finales del año pasado, un desencuentro que ha derivado en polémica sobre la designación de la sede que acogerá en 2028 el próximo Congreso de la Lengua.

La chispa que provocó el último incendio fue una tribuna de Arturo Pérez-Reverte (académico desde 2003 y uno de los escritores españoles más leídos) publicada en El Mundo este lunes 12, en la que lanzó un ataque frontal contra la RAE y su actual director, Santiago Muñoz Machado (al frente desde 2018). El escritor acusó a la institución de haberse rendido a las presiones mediáticas y políticas, de practicar una normativa “laxa y ambigua” y de haber roto el equilibrio histórico entre filólogos y creadores literarios.