Desde la entrada en vigor del alto el fuego, hay alimentos básicos como harina o arroz, pero la carne o las verduras son aún un lujo, y la ONU advierte de que el número de camiones con ayuda tiene que aumentar drásticamente

Es media tarde y Kamla Abu Sitta, de 65 años, todavía espera fuera de la cocina del campo de desplazados en Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza mientras ve, ansiosa, cómo tres ollas se vacían una tras otra. Los meses de hambre le han enseñado a ser paciente, pero comer hoy depende de ese plato de pasta con salsa de tomate.

La cuarta olla llega justo a tiempo y Abu Sitta, aliviada, puede recibir su comida. La mujer no tiene ingresos y, aunque los precios en los mercados estén cayendo, aún no puede comprar alimentos. Por tanto, depende cada día de las comidas que sirve la organización World Central Kitchen en el campo de Al Mawasi, al que se vio obligada a desplazarse. Según la ONU, esta semana se han llegado a preparar diariamente unas 949.000 comidas gracias a 21 entidades humanitarias en toda Gaza.

“Gracias a Dios, en los últimos días la cantidad de alimentos disponibles ha aumentado y ahora hay un plato de comida diario, mientras que antes había solo una o dos veces por semana”, dice la mujer a este periódico, acariciando su preciado recipiente relleno con pasta. “Hoy podemos recibir una buena cantidad e incluso guardar una parte para la cena. Ahora bien, si quieres comer otra cosa como frutas o verduras, es imposible para gente como yo, que no tenemos dinero”, matiza.