Un gato negro camina por el techo de un refugio. EFE/Jorge Torres/Archivo
Madrid (EFE).- Ni un solo gato en adopción: muchas protectoras de animales cortan de raíz en estos días la entrega de felinos para evitar el uso, sobre todo de los gatos negros, en festividades o sacrificios relacionados con la fiesta de Halloween; las que siguen con los procesos de adopción extreman los filtros para asegurarse de que los animales van al hogar adecuado.
«En esta época del año no damos ni un solo gato en adopción. Ni negro, ni blanco, ni de ningún color», asegura Natalia Esteban, miembro de La Posada Felina, una asociación sin refugio físico, pero que trabaja con distintas casas de acogida.
Porque, a falta de gatos negros, explica, se recurre a los carey o a los atigrados oscuros, también muy demandados.
Quienes buscan gatos para disfraces o rituales y se encuentran con la negativa de las protectoras acuden entonces a páginas de compraventa entre particulares para localizar camadas que se ofrecen gratis. Ahí el control es prácticamente imposible.







