En su tercera novela gráfica, titulada ‘En vela’, la dibujante se introduce en la mente de los insomnes a través de metáforas visuales para interpretar una enfermedad que afecta al individuo y a la sociedad
La noche ha sido, es y será escenario de ficciones que aprovechan la oscuridad para dejar salir las pasiones ocultas del ser humano, desde los pensamientos que imaginamos en los silencios de los protagonistas de las pinturas de Hopper a la metáfora que envuelve la espantosa dualidad que caracteriza a los personajes de Stevenson o Stoker. Ficciones que existen porque la noche representa ese momento en el que nos distanciamos de la realidad y habitamos ese otro mundo onírico en el que todo es posible. Sin embargo, el acelerado ritmo vital cont...
emporáneo conquista a la carrera el reino de Morfeo y el insomnio se afianza como un estado colectivo, como una patología que se contagia con la velocidad de un mensaje viral.
Ana Penyas ha demostrado siempre una especial sensibilidad y acierto en la elección de sus temáticas, por lo que pese a no contar con un elevado elenco de títulos publicados, todas sus obras constituyen acontecimientos que hacían esperar su nueva creación con expectación. En vela (Salamandra Graphic), su tercera novela gráfica, se adentra precisamente en esa incapacidad creciente para no dormir, en la imposibilidad de realizar esa acción tan normal y cotidiana. Y, al igual que en sus obras anteriores, opta por una coralidad de personajes desde la que analiza causas y consecuencias para trascender la mera descripción de un problema. Penyas presenta así diversas situaciones de insomnio, en las que aparecen elementos comunes, como la sobremedicación de ansiolíticos o los efectos en la relación con los compañeros, desde las que traza una cartografía que revela cómo no solo se trata del síntoma de una enfermedad que afecta al individuo, sino a toda la sociedad.






