El Kremlin recibe al exyihadista Ahmed al Shara para negociar el futuro de sus bases militares

El nuevo líder de Siria, Ahmed al Shara, ha culminado su vertiginoso blanqueamiento ante la comunidad internacional con una cálida recepción este miércoles en la casa del que era su enemigo, el Kremlin. El presidente ruso, Vladímir Putin, se ha estrechado la mano con el antiguo yihadista de Al Qaeda apenas medio año después de que su propaganda ridiculizase el apretón de manos que le dio a Al Shara el presidente estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca. En juego está el futuro de las bases militares rusas en Siria y el destino del exdictador Bachar al Asad, el antiguo gran aliado de Moscú. Las nuevas autoridades de Damasco lo reclaman, pero él está asilado por Moscú.

“¡Querido presidente! Nos complace darle la bienvenida a Moscú“, ha proclamado Putin al recibir al exyihadista, ahora vestido de traje. ”Nuestros países han desarrollado una relación especial durante décadas”, ha proseguido el líder ruso sin especificar que su alianza fue con la dinastía El Asad desde tiempo soviéticos. “Rusia no ha tenido nunca relaciones con Siria vinculadas a nuestras circunstancias políticas o intereses particulares. Siempre nos guiamos por los intereses del pueblo sirio”, se ha justificado Putin ante el líder de los rebeldes que depusieron a Asad.