El exseleccionador español, descabalgado a última hora de la cita de Rusia en 2018, tendrá con el equipo asiático otra oportunidad de lucir en la gran cita del fútbol

“Parece que la vida me debía un Mundial”, concluyó Julen Lopetegui mientras Qatar celebraba su segunda presencia consecutiva en la gran cita futbolística, la primera lograda en el césped. “Hay ilusión por estar en un torneo así después de lo que sucedió”, deslizó el técnico que iba a guiar a España en la cita de Rusia en 2018. Hasta que por el medio se cruzó un contrato, a la postre efímero, con el Real Madrid y una inopinada destitución decidida por el entonces presidente f...

ederativo Luis Rubiales mientras la selección española velaba armas para el estreno en Krasnodar.

Lopetegui se fue por la puerta de atrás, y en medio de un tumulto, de aquel Mundial. Ocho años después está ante una segunda oportunidad forjada sin apenas pausas. En mayo se hizo cargo del equipo, en octubre canta victoria tras sentarse cinco veces en el banquillo y ganar apenas dos partidos. No era sencillo imaginar ese giro cuando había iniciado la temporada en la Premier, a los mandos de un West Ham United que había invertido casi 150 millones de euros en refuerzos. Pero todo salió mal en Londres y el cartel de Lopetegui en las Islas, donde ya había pasado por los Wolves, se difuminó. La llamada de Qatar llegó no sólo como una válida alternativa laboral sino también como una oportunidad para curar viejas heridas.