Este gazatí afincado en Valladolid intenta a través del Ministerio de Exteriores que sus parientes, con estatus de refugiados, puedan huir de la hambruna

“Castilla con Palestina”, reivindica la pintura blanca sobre un muro de ladrillo de barrio Belén de Valladolid. Varios carteles informan de una manifestación pasada contra el genocidio israelí sobre Gaza. Allí hubo niños con la bandera blanca, negra, verde y roja, cantando: “Que viva la lucha del pueblo palestino”. Fayad Abumuaileq se emociona al recordar esa conexión entre Valladolid, su hogar, y Palestina, su cuna, donde sufren sus familiares y compatriotas bajo la invasión de Israel. El gazatí, de 35 años, lleva los últimos dos pendiente de malas noticias en casa mientras intenta que

/elpais.com/noticias/ministerio-asuntos-exteriores/" data-link-track-dtm="">el Ministerio de Exteriores agilice que sus parientes, con estatus de protección internacional y que ya han estado antes en España, escapen del horror. La compleja diplomacia frustra los ánimos de Abumuaileq, receloso del acuerdo de paz de su tierra, por si se traicionara el pacto. “Estoy orgulloso de vivir en un país que apoya a Gaza, ojalá haya otras 100 Flotillas llevando ayuda y que lleguen sanas”, desea.