El republicano trata de aprovechar su impulso pacificador en Gaza para acabar también con la guerra en Ucrania. La jefa de la diplomacia europea anuncia 10 millones de euros para el tribunal que juzgará a las autoridades del Kremlin
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere mantener e incluso extender su particular impulso pacificador con el que regresó a la Casa Blanca el pasado enero. Durante el vuelo rumbo a Israel y Egipto para participar en la ceremonia con la que se pretende amarrar el plan para acabar con la guerra en Gaza, el líder republicano ha recordado que el siguiente hito en esa senda pretende que sea el de poner fin a
as/ofensiva-rusia-ucrania/" data-link-track-dtm="">la guerra en Ucrania. Como parte de ese plan, Trump ha sugerido que podría decirle al presidente ruso, Vladímir Putin, que permitirá el envío a Kiev de misiles Tomahawk si la guerra de Ucrania no termina.
“[A Ucrania] le gustaría tener Tomahawk. Para ser sincero, quizás tenga que hablar con Rusia sobre los Tomahawk. ¿Quieren tener misiles Tomahawk dirigiéndose hacia ellos? No lo creo“, dijo a los periodistas desde el avión presidencial.
Al igual que en Oriente Próximo —donde este verano bombardeó Irán—, el lenguaje de las armas es fundamental para que Trump imponga su criterio. Por eso, este lunes ha vuelto a poner sobre la mesa la amenaza a Putin de entregar a Kiev los temidos misiles Tomahawk. Es algo que Estados Unidos, a petición del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ya hizo por vez primera a finales de septiembre durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.







