La empresa de chips sella con OpenAI el mayor contrato de su historia con el que pretende ingresar decenas de miles de millones de dólares
Es una pena que no se sepa exactamente qué estaba haciendo la ejecutiva Lisa Tzwu-Fang Su (Taiwán, 55 años) cuando, poco más de dos años después de incorporarse a AMD, alguien llamó a la puerta de su despacho y le dijo que la esperaban arriba: “Ha llegado el momento, Lisa”. Lo que sí se conoce es su respuesta al comprender que estaba a punto de convertirse en CEO de la empresa de semiconductores. “¿En serio? Me parece un poco rápido”...
Más de diez años después de esa escena, que ocurrió en 2014, se ha demostrado que la decisión no fue apresurada. La ejecutiva taiwanesa, criada en Nueva York, ha transformado AMD (Advanced Micro Devices), compañía estadounidense de chips con sede en Santa Clara (California), en uno de los gigantes más innovadores y rentables del sector tecnológico, tras cogerlo en un momento muy delicado.
Acaba de anunciar un acuerdo histórico con OpenAI para el suministro de chips de inteligencia artificial, que podría generar “decenas de miles de millones de dólares en nuevos ingresos” a lo largo de varios años. Las acciones de AMD han subido un 42% desde la noticia. La empresa consolida así su posición como principal competidor de Nvidia en el mercado de chips de IA.










