Europa y España reactivan, con titubeos, la apuesta por la vivienda pública en alquiler
Se otean luces al final del túnel de la vivienda. Sobre todo, de la vivienda protegida en régimen de alquiler, que es el cogollo del drama social, sobre todo juvenil...
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En Europa, aunque trémulas, al fin se encienden, por presión de la bancada izquierda, de España y de alcaldes de grandes ciudades (Barcelona, Roma, París…). El Consejo Europeo escucha su demanda de activar una línea en el presupuesto de la UE. El Parlamento enhebra una propuesta, aunque de momento lo fía todo al mercado, ¿pretende un adiós a las Viviendas de protección oficial (VPO)? Y la Comisión bracea en la timidez, explorando el apoyo del Banco Europeo de Inversiones y rascando partidas no ejecutadas.
En España se acelera el pulso negociador sobre el Plan estatal de Vivienda 2026-2030. Buena novedad: la ministra del ramo, Isabel Rodríguez, ha prometido triplicar la financiación del último plan a la VPO, hasta 7.000 millones. Con condiciones: que las autonomías los igualen; y que blinden su parque público por siempre (sin eso, ninguna subvención). Los consejeros autonómicos del PP recelan.






