El teatro valenciano deslumbra con la espectacular producción de Johannes Erath del título de Gounod, dirigida por Lorenzo Viotti y sostenida por un sólido elenco
Entre las numerosas críticas publicadas tras el estreno de Faust, de Charles Gounod, en el Théâtre Lyrique de París el 19 de marzo de 1859, destaca la de Héctor Berlioz en el Journal des débats. El célebre compositor quizá no fuera el crítico más imparcial para evaluar la nueva ópera de su colega, 15 años más joven, pues en 1846 había estrenado una légende dramatique inspirada en la misma obra de Goethe. Aun así, Berlioz asistió a dos representaciones y redactó una de sus reseñas más lúcidas y penetrantes.
En su crítica subraya la profunda negrura del preludio inicial. Del tercer acto elogia la hondura de la cavatina de Fausto, el encanto del cuarteto del jardín y la progresión emocional que culmina en el monólogo de Margarita ante su ventana. También resalta otros momentos notables, como la escena de la iglesia y la muerte de Valentín en el cuarto acto. Es muy probable que el director de escena Johannes Erath haya leído esta célebre reseña, a juzgar por su manera de acentuar los pasajes señalados por Berlioz y por sus breves palabras en el programa de mano acerca del preludio: “Con el primer acorde, nos vemos catapultados a lo más hondo del temor humano”.






