La sentencia concluye que el acusado se obsesionó con sus nuevos vecinos cuando le cortaron el suministro eléctrico
La vida de Mustapha A. quedó a oscuras en enero de 2020. El hombre, que tenía entonces 53 años, vivía desde hacía mucho tiempo en una masía conocida como Les Lloberes de Baix, en Les Lloses (Girona), un pueblo tranquilo y alejado del mundanal ruido en el corazón de la Cataluña rural. Mustapha estaba en precario: vivía allí gracias a un contrato verbal y tenía electricidad porque su vecina de Les Lloberes de Dalt, a apenas 50 metros, le permitía conectarse al suministro eléctrico a cambio de que se encargara de algunas tareas de mantenimiento. Pero cuando una nueva pareja de vecinos se instaló en esa masía, le comunicaron que ya no iban a suministrarle más luz “por motivos de seguridad”.
La relación entre Mustapha y sus nuevos vecinos “empezó a degenerar progresivamente”, según la sentencia que, ahora, le ha condenado a 15 años de cárcel y a la que ha accedido EL PAÍS. A raíz del incidente con la luz, el hombre se obsesionó con la idea de que la pareja quería hacerle la vida imposible. Dijo que le habían denunciado a la Guardia Civil por su actividad con animales, que habían instalado cámaras de seguridad para espiarlo, que habían entrado en su casa sin permiso, que le habían robado enseres e incluso que habían envenenado el agua. Mustapha amenazó con matarles. Hasta que un día, la mañana del 14 de junio de 2023, estalló.






