21 de los 49 ciudadanos que viajaban a bordo de la Global Sumud Flotilla denuncian, entre los múltiples abusos, que la policía israelí firmó por ellos un documento con el que reconocían haber entrado ilegalmente en el país
“Nos han golpeado, nos han arrastrado por los suelos, nos han vendado los ojos, nos han atado de pies y manos, nos han metido en jaulas, nos han insultado”. Así ha relatado este domingo el abogado andaluz Rafael Borrego ante numerosos medios de comunicación cómo han transcurrido los días que él y el resto de integrantes de la Global Sumud Flotilla pasaron en cautiverio desde que fueron apresados en aguas internacionales por Israel entre la noche del miércoles y el jueves, y conducidos a una prisión de ese país cuando intentaban llevar ayuda humanitaria a Gaza. Borrego forma parte, junto a otros 20 españoles, del primer grupo que ha regresado a España. El resto de los detenidos que sigue en una prisión en medio del desierto del Néguev, 28, tiene previsto regresar probablemente este lunes en un vuelo que aterrizará en Atenas, según han informado fuentes cercanas a las familias y a la organización de la flotilla, citando al consulado español en Israel.
La llegada de los liberados se hizo esperar. El vuelo de Air Europa de Tel Aviv que transportaba a los españoles aterrizó a las ocho y media de la tarde en Madrid, pero no fue hasta más una hora después cuando salieron, entre gritos de júbilo y aplausos del más de un centenar de personas que acudieron a recibirlos. En este primer grupo han viajado la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau y el concejal de ERC Jordi Coronas, pero ellos tomaron otro vuelo doméstico con destino a Barcelona.












