Varias fuentes aseguran que los guardias israelíes se están ensañando especialmente contra Greta Thundberg en la cárcel de Ketziot, donde siguen encerrados unos 50 españoles

Un total de 137 activistas de la Global Sumud Flotilla deportados por Israel (ninguno de ellos español) han llegado este sábado a Estambul en un avión de Turkish Airlines fletado por el Gobierno turco. En sus primeras declaraciones públicas tras el asalto israelí en aguas internacionales a los barcos en los que viajaban con ayuda humanitaria hacia Gaza, muchos de ellos han denunciado los “malos tratos” y las “torturas” a los que les sometieron las autoridades israelíes durante su encierro en la cárcel de Ketziot, en el desierto del Neguev. Otros cuatro integrantes de la flotilla, todos ellos diputados italianos, aterrizaron en Roma la víspera.

“Durante tres días nos trataron como terroristas”, afirmó el profesor Hasmet Yazici, uno de los activistas turcos, quien, ante los micrófonos de las televisiones del país, explicó que, durante el abordaje, el trato fue más “profesional” que luego en prisión. “A algunos compañeros los mantuvieron esposados durante 16 horas”, contó. Una vez llegados a tierra, sufrieron “constante violencia psicológica pero también física”.