El número uno remata un torneo magnífico con otra muestra de autoridad ante el estadounidense (doble 6-4, tras 1h 33m) y festeja su octavo título de la temporada
Se eleva de nuevo Carlos Alcaraz, esta vez en Tokio, donde el número uno supera a Taylor Frtiz en el desenlace (doble 6-4, tras 1h 33m), alza su octavo título del curso y exhibe su momento plenipotenciario: el presente es suyo. Y 2025, también. Más que rotundos los registros, con un récord personal de victorias (67) y de trofeos (8), y una continuidad a prueba de bombas. Él y la ola de la felicidad. A excepción de Barcelona y Wimbledon, batido en ambos casos en la final, todo lo que ha jugado el número uno lo ha ganado y abunda otra vez en Japón, primera experiencia y, en resumen, otro paseo deslumbrante. Todo comenzó con un susto, el retorcijón del primer día, pero una vez superado el contratiempo, sencillamente ha prolongado el vuelo.
Gran tenista Fritz, no cabe duda, del mismo modo que se refurezar la certeza: tanto él como cualquier otro adversario necesitarán mucho más para frenar a un tenista desatado e incandescente, hinchado y confiado, más y más superior al resto conforme avanzan los días y van dirimiéndose los torneos de este curso que enfila ya el tramo final. A excepción de Jannik Sinner, finalista en paralelo de la cita de Pekín, no se adivina jugador que sea capaz de hacer frente al arrollador despliegue del murciano, sumamente opresivo, soluciones para todo. Si no es por fantasía es por oficio y si no, por una mera cuestión de inercia. Para los demás, los partidos contra él se traducen en pura agonía, en tratar básicamente de averiguar cuándo se romperá la cuerda.








