Los trabajadores sostienen en una carta abierta que están asistiendo “pasmados a un juego de acusaciones”
Durante la última semana, el centro que hace el seguimiento de las pulseras antimaltrato ha sido objeto de informaciones, opiniones y declaraciones por parte de medios de comunicación, responsables públicos y partidos políticos. Mientras, las personas que trabajan ahí han seguido haciendo su trabajo: recoger y gestionar las señales de alerta que les llegan de los dispositivos tanto de agresores como de víctimas para mantenerlos a ellos alejados y a ellas, protegidas. Este martes, después de todos estos días, han enviado una carta pública en la que aseguran que asisten “pasmados a un juego de acusaciones en el que nadie asume responsabilidades”.
Para ellos, “la responsabilidad afecta tanto al ministerio como a las empresas adjudicatarias [Vodafone y Securitas]” y quieren “hacer hincapié en esto y en la nefasta gestión interna de una empresa que ralentizó la aceptación de los fallos desacreditando lo que los operadores trasladaban y, por tanto, la búsqueda de soluciones. Así como no evitó, e incluso fomentó, la salida de trabajadores con experiencia que abandonaron el servicio al ver lo que se encontraron, después de porcentajes de bajas por salud mental absolutamente insostenibles”.








