El sospechoso, que se defendió a sí mismo, se enfrenta a cadena perpetua. Tras conocer el veredicto, trató de clavarse un bolígrafo en el cuello
Dos horas y media bastaron a un jurado de Fort Pierce (Florida) para hallar este martes culpable de todos los cargos de los que se le acusaba a Ryan Wesley Routh, el hombre armado al que arrestaron los agentes del Servicio Secreto en un campo de golf propiedad de Donald Trump con planes de asesinar al entonces candidato republicano, hoy presidente de Estados Unidos.
Fue el 15 de septiembre, cuando solo quedaban poco más de seis semanas para la cita con las urnas que devolvió a Trump a la Casa Blanca. Fue el segundo intento de acabar con la vida del candidato en una convulsa campaña, después de que el 13 de julio un muchacho llamado Thomas Matthew Crooks lo disparara durante un mitin en Butler (Pensilvania) y de que una de las balas rozara la oreja derecha de Trump. En aquel ataque murió uno de los asistentes al acto electoral.
Además de ese delito (“intento de asesinato de un candidato presidencial”), los miembros del jurado también consideraron probado que Routh, residente de Hawái de 59 años y exsimpatizante de Trump, agredió al agente del Servicio Secreto que descubrió sus planes. También lo declararon culpable de tres cargos federales relacionados con el uso de armas de fuego.











