La batalla dialéctica sobre cómo llamar al crimen de Netanyahu en Gaza sobrevuela la mayor matanza de civiles de este siglo

Sobre el fragor de las bombas israelíes que han convertido la franja de Gaza en un inmenso cementerio se libra la batalla dialéctica por el calificativo que debe aplicarse a la mayor carnicería de civiles de este siglo. Quienes quieren subrayar la crueldad de condenar a casi dos millones de personas al exterminio, matan...

do de hambruna a quienes sobreviven a los bombardeos, enarbolan la palabra genocidio, mientras que los que desean minimizar la gravedad del crimen se resisten a emplearla.

Según la Convención de Naciones Unidas para la prevención y castigo del delito de genocidio, de 1948, este consiste en un conjunto de actos “perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal”. Es decir, lo que diferencia el genocidio de otros crímenes contra la humanidad es la intencionalidad del criminal. ¿Quiere el Gobierno de Netanyahu destruir a la población palestina o lo que pretende es arrebatarle su territorio sin importarle el coste en vidas humanas? ¿Su plan se asemeja al de Hitler cuando quería deportar a los judíos a la isla africana de Madagascar o a la Solución Final para eliminarlos en las cámaras de gas?