Los juristas explican el camino a seguir contra el gigante de la moda rápida ante las acusaciones de plagio de diseñadores independientes

Las sardinas en conserva de Rubén Morales, fundador de la marca de joyería Vacía la Nevera, son tan representativas de sus anillos como el oso lo es de las joyas de Tous. En porcelana y plata, formando una original sortija, el orfebre cuenta que este diseño lo convirtió “en finalista de un concurso internacional en el que la actriz Sarah Jessica Parker” entregaba el premio. Un vídeo en Instagram que acumula casi 550.000 “me gusta” hizo que la pieza se volviera viral. “Se vio en demasiados sitios y al final me la copiaron”, lamenta....

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Su caso se suma al de otros diseñadores independientes que han denunciado públicamente a grandes empresas de moda rápida por copiarles sus creaciones. Sin ir más lejos, la marca española de accesorios Ane and Grace se dirigió a Shein este verano tras ver las fotos de su web, en las que aparecían sus tres collares más icónicos, en el sitio oficial del gigante chino. Es una lucha por la propiedad industrial “como la de David contra Goliat”, resume Ane Gómez, emprendedora que está detrás de la marca. Y es que muchas veces se trata de autónomos, como ella y Morales, que no tienen más recursos que su creatividad y “muchas horas de trabajo” a la espalda para reivindicarse frente a las plataformas de comercio electrónico.