Los dueños de los hoteles Silken rompieron sin previo aviso el contrato con el fondo estadounidense LCN y optaron por la mejor oferta económica de Hotusa
Los directivos de la cadena hotelera israelí Leonardo, perteneciente al grupo Fattal, que participaron antes del verano en las negociaciones para comprar nueve hoteles de la marca Silken (Al Andalus Palace de Sevilla, Amara Plaza de San Sebastián, Indautxu de Bilbao, Juan de Austria de Valladolid, Puerta Madrid de Madrid, Alfonso X de Ciudad Real, Coliseum de Santander, Río de Santander y Atlántida de Tenerife), deben estar dándole vueltas estos días a las razones por las que no se hicieron con la mayor cartera hotelera a la venta en España.
Más aún cuando tres meses después de haber perdido en la puja con el fondo estadounidense LCN Capital Partners, la misma razón que les excluyó del proceso (el hecho de que quisieran compartir propiedad y gestión, algo que los dueños no estaban dispuestos a firmar por el pacto con Silken, que mantendría la operación a través de su gestora) ha servido para que Hotusa, que sí compartirá gestión y propiedad, se haga de forma inesperada con la cartera por un precio que supera los 250 millones de euros y que se acerca al que ofreció el holding israelí (245 millones).






