Hace tres años, Carolina González perdió a su marido y a su suegra. Ambos fallecieron de un cáncer de páncreas con apenas seis meses de diferencia. Esto la motivó a realizarse un estudio genómico ante la posibilidad de que ella, al igual que su esposo, también pudiese portar una enfermedad genética con el consiguiente riesgo para ella misma y para sus hijos.González se realizó el estudio a propuesta de Sanitas a través de Mi salud genómica, un programa que “me ha cambiado la vida totalmente, me ha dado seguridad para mi salud y la de mis hijos”, afirma. Los resultados revelaron una mutación del gen BRCA1, que aumenta de manera muy significativa las probabilidades de padecer cáncer de mama y ovarios. Así, y después de varias sesiones con los especialistas, González se sometió a una anexectomía (extirpación de útero, ovarios y trompas) y una doble mastectomía (de ambas mamas). “Fue una decisión complicada, pero se trataba de darme años de vida a largo plazo”, confiesa. Desde la primera secuenciación del genoma en 2003 –el proyecto genoma humano, de colaboración internacional–, los avances tecnológicos han permitido ejecutar estudios de genoma completo de manera más accesible y en mucho menos tiempo. También ha aumentado el conocimiento sobre los mecanismos responsables de diversos tipos de cáncer o patologías cardiovasculares hereditarias. Así, la genómica se ha convertido en una pata fundamental de la medicina preventiva, como explica Javier Suela, director técnico de Genética de Sanitas. Pero ¿cómo un estudio puede determinar el futuro de nuestra salud?
La genómica que determina nuestra salud
Predecir qué enfermedades podremos padecer con alta probabilidad ya es ciencia. Así ayudan los estudios genómicos a la medicina preventiva







