Los secretarios generales de CC OO, Unai Sordo, y de UGT, Pepe Álvarez, han anunciado este martes que los principales sindicatos del país, tras el fracaso parlamentario para reducir la jornada, lanzarán una fuerte ofensiva salarial, tanto en los sectores y empresas como en la negociación para el aumento del salario mínimo interprofesional (SMI) para el año que viene. El Gobierno tiene previsto reunir en las próximas semanas al grupo de expertos que aconseja cuánto debe subir esta renta, para posteriormente intentar acordar la subida con los interlocutores sociales.

En concreto, respecto a este último punto, ambos líderes sindicales aseguraron que “harán bandera” para vincular la subida del salario mínimo a una reforma del real decreto que regula esta renta para impedir que los incrementos de este suelo salarial —ahora fijado en 1.184 euros al mes en 14 pagas— sean compensados o absorbidos por los pluses que cobran los trabajadores. Así, Álvarez fue tajante al afirmar que “no firmaremos un acuerdo del SMI si no somos capaces de regular cómo y de qué manera afecta a los convenios”.

Así, los sindicatos han anunciado que pelearán por algo que la patronal rechaza frontalmente: que la norma que regula el SMI blinde sus incrementos, prohibiendo expresamente que una empresa sume los pluses o complementos que cobre un trabajador por distintos motivos a su salario base para llegar así a cumplir con la cuantía del salario mínimo legal (denominado compensación en el argot laboral) o incluso rebaje esos pluses en la misma cuantía que suba el salario mínimo, para pagar lo mismo al trabajador y, al tiempo, cumplir con el incremento legal de esta renta.