La adolescencia, su llegada, marca un antes y un después en la vida del niño, pero también en la de sus padres. Progenitores que se creían comprensivos hasta que se ven a sí mismos perdiendo la paciencia, gritando, convirtiéndose en alguien que no reconocen. Con este eje conductor, la psicopedagoga Sonia López Iglesias (Igualada, Barcelona, 50 años), también profesora de Secundaria, vertebra su segundo libro, Cuando la adolescencia duele (Ediciones Destino), publicado el pasado 10 de septiembre. Un volumen que tiene como objetivo acompañar a las familias a transitar desde el amor esta etapa vital llena de “cambios y desafíos”.
Pero, ¿la adolescencia duele? “Sí, la adolescencia duele porque es una etapa muy compleja en la que el chaval debe hacer frente a muchos cambios que le crean mucha incertidumbre e inseguridad”, explica a EL PAÍS la también colaboradora de Mamas & Papas. “Y duele especialmente cuando el joven se siente solo, cuando siente que sus adultos referentes no dan respuesta a sus nuevas necesidades”, incide.
Para López, esta respuesta se debe hacer desde un acompañamiento sano basado en la comprensión, el respeto y el establecimiento de buenos límites que deben consensuarse con el hijo o hija. “Pero hay que tener cuidado. No debemos pasarnos y sobreproteger al adolescente, porque este no podrá desarrollar correctamente su autonomía y responsabilidad”, prosigue la psicopedagoga. “Además, hay que tener en cuenta que si somos padres ausentes nunca conectaremos con las necesidades de nuestros hijos y ni seremos un referente para ellos”, añade. El secreto para la autora: el equilibrio.






