Está de moda airear los trapos sucios de las familias reales. Y los que lo hacen, precisamente, suelen ser sus miembros. Comenzó hace cuatro años, cuando Enrique de Inglaterra y Meghan Markle dieron una controvertida entrevista a Oprah Winfrey, siguió con el estreno de la docuserie Enrique y Meghan y concluyó con la publicación de las memorias del príncipe, En la sombra. También lo hicieron Joaquín y Marie de Dinamarca después de que la reina Margarita decidiese despojar de los títulos reales a sus hijos; él con un documental, ella, en entrevistas. Ahora es el turno de Marta Luisa de Noruega y su marido, el chamán Durek Verrett. Este martes 16 de septiembre, el matrimonio estrena en Netflix Realeza rebelde: una insólita historia de amor, un documental en el que repasan cada capítulo de su relación, comentan las polémicas más sonadas y envían algún que otro dardo a la familia real noruega y a la prensa del país nórdico.
“Ser incomprendida es muy duro. Y esa ha sido la historia de mi vida”, es una de las primeras frases que pronuncia la princesa Marta Luisa, primogénita de los reyes Haakon y Sonia de Noruega. “De pequeña tenía mucha ropa que era incómoda, tenía que sentarme y comer adecuadamente. Odiaba estar en ese tipo de ambientes. Ahí es cuando empecé a darme cuenta: era totalmente diferente al resto de mi familia”, añade mientras se proyectan imágenes de su infancia. Ya siendo adulta, decidió formarse para mejorar sus habilidades psicológicas y su capacidad de sanación, dice. “Fui contando mi verdad y sentí que esa era mi misión”, explica. En 2018, una de sus clientas le dijo: “La única persona con la que también he sentido esto es con el chamán Durek Verrett. Tienes que conocerle”. El resto es historia. Y en toda historia de príncipes y princesas, también hay villanos que intentan que los protagonistas no sean felices —ni coman perdices—.






