El Gobierno de Corea del Norte ha “ampliado considerablemente” la aplicación de la pena de muerte en la última década, ha llevado a cabo ejecuciones, incluso por consumir o difundir información extranjera (como publicaciones, películas o música) procedente de naciones “hostiles”. Pyongyang, además, ha continuado “ejerciendo un control total sobre la población y restringiendo gravemente el disfrute de los derechos y libertades fundamentales”, según denuncia
0-years-increased-suffering-repression-and-fear" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.ohchr.org/en/press-releases/2025/09/dprk-un-report-finds-10-years-increased-suffering-repression-and-fear" data-link-track-dtm="">un informe del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos sobre el país que Kim Jong-un, líder supremo de Corea del Norte, rige con puño de hierro.
El documento, publicado el pasado viernes, recoge también cómo Pyongyang ha “institucionalizado” los trabajos forzados e intensificado aún más su ya pronunciada desconexión del resto del mundo. “En 2025, el país permanece más aislado que en casi cualquier otro momento de su historia”, argumenta.
Corea del Norte es hoy, según la ONU, quizá el peor lugar del mundo en términos de privaciones de libertades: “Ninguna otra población está sometida a tales restricciones en el mundo actual”, sentencia el informe, cuyos 16 folios reflejan cómo, en virtud de leyes, políticas y prácticas introducidas desde 2015, los ciudadanos han sido sometidos a una mayor vigilancia y control “en todos los ámbitos de la vida”.









