La política española ha vuelto a dar muestras este lunes de la polarización en la que vive instalada esta legislatura. Allí donde el PP condena las manifestaciones propalestinas que impidieron ayer por la tarde completar el recorrido de la última etapa de la vuelta ciclista en Madrid —con una veintena de policías heridos y dos detenidos—, la izquierda ve un éxito y un ejemplo de la “dignidad” de la ciudadanía española, que ha decidido movilizarse ante un genocidio que deja ya más de 64.000 muertos en Gaza a manos del Gobierno israelí. El Ejecutivo de coalición abrazó de manera explícita esas protestas antes de que sucedieran. Lo hizo el presidente Pedro Sánchez en un mitin en Málaga el domingo a mediodía y lo habían hecho a través de distintas declaraciones públicas los partidos de Sumar y Podemos, que directamente llamó un día antes al “boicot” de la carrera.

Pese a los altercados en algunos puntos del recorrido, los portavoces de la izquierda han vuelto a respaldar este lunes a los manifestantes. Desde IU, su responsable de Organización federal, Eva García Sempere, ha llegado a negar explícitamente que se produjeran episodios de violencia. “Anda [Almeida] muy preocupado por una supuesta e inexistente violencia que habría desbordado ayer Madrid. Cancelar una prueba deportiva con una manifestación pacífica no es violencia, señor Almeida, pero asesinar bebés, niños y niñas sí lo es”, ha sentenciado la dirigente en rueda de prensa.