A las 19.15, el pelotón debía entrar en los últimos metros de La Vuelta, por el Paseo del Prado rumbo a la coronación en la rotonda Cibeles. Pero no hubo ni coronación, ni últimos metros, ni siquiera pelotón. A esa hora, el tramo entre Atocha y Cibeles era ya una olla a presión a ambos lados de la calzada. Miembros del colectivo Anticapitalistas, que junto a BDS (Boicot, Desiversión y Solidaridad) coordinó la llamada a boicotear el fin de la ronda ciclista a España —que acababa este domingo en Madrid—, intentaron invadir el circuito cerca de la línea de meta, antes de ser desalojados por la policía. Entonces se movieron al Paseo del Prado, donde en ningún momento dejaron de mover las vallas tras las cuales resistían los antidisturbios. De pronto, una noticia se extendió a toda velocidad: la etapa había sido cancelada.
Tras la suspensión de la carrera, los manifestantes contra la masacre de Gaza bloquearon la totalidad de la calzada en sentido norte, entre el Museo el Prado y el Palacio de Cibeles. Las vallas utilizadas como barrera entre los espectadores y los ciclistas fueron usadas para bloquear el paso de los furgones policiales.
Los antidisturbios intentaron dispersar a los manifestantes con gases lacrimógenos, bombas de aturdimiento y porrazos. Algunos manifestantes les arrojaban botellas de agua, palos y piedras. El Museo Thyssen-Bornemiza cerró sus puertas con los visitantes en el interior, algunos de los cuales miraban lo que ocurría tras la reja.















